¿Alguien puede imaginarse un mundo sin música?

A estas alturas se considera indiscutible el papel de la música en la sociedad desde muchos prismas. Ya desde la antigüedad es una disciplina, un arte necesario para la vida en la ciudad y para el eterno movimiento.  La música es un medio y un fin rítmico, melódico y armónico que, desde un punto de vista utilitario, nivela y sincroniza los humores de quienes la disfrutan. ¿Cómo? Si, ya desde Aristóteles se representaban los estados anímicos como líquidos de diferentes colores que pululaban por el cuerpo, estos se llamaban “humores”. Estos humores no siempre eran positivos y había que lidiar con ellos. La música, al igual que la ironía, es un juego que combina ingenio e inteligencia en un lenguaje que interactúa con el lenguaje de los humores y es capaz de reconocerse en ellos. Así pues música y humores está estrechamente ligados.

Como seres individuales y sociales nos encontramos diariamente con varios motivos y humores. Dentro de nuestra individualidad, cuando nos encontramos solos, buscamos un estado de ánimo determinado, quizás simplemente disfrutar de una gran pieza musical o bailar por casa mientras se hacen algunas tareas. A nivel social nos gusta sentirnos en comunión con el resto. La música en este caso es idónea para tal efecto, ya que en mayor o menor medida sincroniza los humores de todos los que te rodean facilitando la comunicación y la empatía.

Pero la música no solo es un medio para buscar los humores pertinentes, sino que es un arte dotado de intelectualidad y devoción que, a determinados niveles es capaz de transcender a la persona del plano de los humores al de los mismos dioses.

¿Te imaginas un mundo sin música? ¿como sería? ¿y tu boda o tu evento? ¿No crees que generar un vínculo común es lo más bonito de todo? Dinos qué opinas.

 

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